Y que yo tenía que estar en una sala de parto.
Pero por Pau y mis hijos iba a resistir lo que sea...
Mientras Pau era ayudada a Sentarse por Hernán y Zai yo me iba al living a buscar el bolso de los bebes.
Paula: no puedo más con las contracciones, vamos ya Pepe
Pedro: amor quédate tranquila, que en un rato tenemos a nuestros bebes con nosotros.
El tema es que no trajimos el bolso de los bebes.
Zaira: de eso nos encargamos nosotros, ustedes vayan yendo a la clínica que nosotros cuidamos de Ámbar.
Hernán: si no se preocupen por nada
Ámbar: van a nacer mis hermanitos.
Luz: y mis primitos.
Pedro: mientras voy a buscar el auto, ya vengo mi amor.
Cuenta Paula: no podía más del dolor, ya quería estar con mis bebes en brazos.
Mientras Pedro fue a buscar el auto, Nan contaba el ritmo de las contracciones
Zaira: ya llamé a la clínica para avisar que iban.
Paula: gracias amiga.
Ámbar: ya vienen Olí y Balta mami
Paula: si mi amor, pronto van a estar con nosotros
Ámbar: ¿puedo ir con ustedes?
Pedro: hoy no amor, te prometo que en cuanto nazcan vengo a buscarte para que conozcas a tus hermanitos; ¿sí?
Ámbar: si papito.
Pedro: mientras te quedas con los tíos que te van cuidar.
Ámbar: está bien
Pedro pórtate bien amor, te amo.
Ámbar: yo también los amo, (abrazándonos)
Pedro: vamos mi amor, agárrate de mí que te ayudo
Zaira: ya le avisa a la tía y a doña Alma en un rato están allá.
Pedro: ok, más tarde nos vemos
Cuenta Pedro: un rato más tarde nos encontrábamos en la habitación de la suizo Argentina.
Fue cuando entro la Doctora de Pau y nos dijo que todavía Pau no tenía los centímetros necesarios de dilatación para realizar el parto.
Lo que si desde que llegamos al haber roto la bolsa los bebes no estaban protegidos.
Por eso los médicos le empezaron administrar a Pau antibióticos.
Enfermera: hasta que no dilate no podemos llevarla a sala de parto, ni darle la epidural.
Pedro: la entiendo, pero mi mujer está muerta de dolor y hace cuatro horas que llegamos.
Enfermera: ya le dije señor Alfonso, mientras tanto no podemos hacer nada.
Salvo adelantar todo con una cesárea.
Paula: no quiero cesárea mi amor, solo quiero tener a mis hijos de forma natural.
Pedro: cálmate mi amor (mientras contaba las contracciones)
Paula: ¿vas entrar conmigo? (tomándome de las manos)
Pedro: claro que si mi vida, juntos vamos a recibir a nuestro campeón y a nuestra princesita, gracias mi amor por darme esta familia tan linda, te amo.
Paula: gracias a vos por ser el mejor padre que podía elegir para mis hijos, te amo (besándonos).
Cuenta Paula: un rato más tarde una de las enfermeras que vino a verme me dijo que caminara hasta que pudiera dilatar más.
Con la ayuda de Pedro empecé a caminar por el pasillo de afuera de la habitación donde me encontré con mi mamá y doña Elizabeth.
Alma: ay mi amor, como te sentís?.
Paula: con mucho dolor, estoy esperando poder entrar a la sala de parto, pero si no dilato del todo me van hacer una cesárea y no quiero.
Alma: todo va salir muy bien mi amor, vos quédate tranquila.
Elizabeth: si hija, todo va salir bien, pronto vas a tener a tus hijos con vos.
lo que si por las dudas pedí un médico para Pepe porque seguro pisa la sala de partos y se desmaya.
Ya sabemos que de chiquito para algunas cosas es medio manteca.
Pedro: te escuche mamá, y no soy ningún manteca, voy a resistir la sala de partos y no me voy a desmayar.
Elizabeth: ja, eso ya lo quiero ver.
Paula: no puedo más mi amor,
Pedro: cálmate mi vida, en un rato llamo al médico para que te diga si ya estas lista para la sala de partos.
Cuenta Pedro: después de un rato dando vueltas una de las enfermeras se nos acercó y nos dijo que una ducha la ayudaría a Pau a relajarse un poco más.
Por suerte la habitación era privada y teníamos la ducha ahí mismo.
Sin dudas compartir estos momentos con mi mujer me hacía sentir el hombre más feliz del mundo.
Volvimos a la habitación y me meta junto a Pau debajo de la ducha.
Mientras le daba besos y le hacía caricias en su panza diciéndole hermosas palabras a ella y a nuestros bebes.
En ese momento me percate que la única ropa que había traído era la que traía puesta,
Pero nada me importaba si todo era para que mi amor este bien
Y tener pronto en brazos a mis hijos.
Cuenta Paula: al rato mientras Pedro le pedía a Elizabeth que le trajera algo de ropa para cambiarse llegaron la enfermera y el médico para ver cuanta tenia de dilatación.
Después de decirme que ya había dilatado lo suficiente, me vinieron a buscar para llevarme a la sala de partos.
Mientras que una enfermera lo acompañaba a Pedro a ponerse su ropa para entrar a la sala de partos.
En la sala de partos me aplicaron la epidural y me prepararon para recibir a mis bebes.
Pero al que más necesitaba era a Pedro a mi lado..
Cuenta Pedro: después de ponerme toda la ropa para entrar a la sala de Parto.
Mire mi look frente a un espejo que estaba ahí.
Para luego tomar mi iPhone y tomarme una foto poniendo cara de feliz cumple años.
Fue cuando tome coraje y entre a la sala de partos.
Solo esperaba no desmayarme.
Cuenta Paula: no podía más del dolor, pero cuando vi a Pedro entrar vestido para recibir a nuestros bebes.
Y con la frase voy a ser papa en su ropa. No pude morir más de amor.
Pedro: mi amor ya estoy acá, vamos que juntos vamos a recibir a nuestros bebes.
Paula: mi amor no puedo más.
Pedro: tranquila mi amor, yo estoy acá con vos y no te pienso dejar sola (secándome el sudor de la frente)
Paula: te amo
Pedro: yo más.
Medico: empezamos, cuando te diga puja.
Paula: ok
Medico: lista Paula, puja.
Mientras lo hacía con todas mis fuerzas y apretaba la mano de Pedro con todo.
Pedro: tranquila mi amor que me vas a dejar sin manos
Paula: perdón, (mientras pujaba)
Fue en ese momento que el médico me miro levantando sus manos llenas de sangre.
Medico: vamos Paula que vas bien.
Lo que provocó que Pedro caiga desmayado en el piso...
Paula: dale Nene no te desmayes ahora, que te juro que no me volves a tocar por diez años.
Mientras veía como las enfermeras lo reanimaban...
Pedro: ¿qué?, ni loco, (levantándose de golpe)
Mientras yo seguía pujando para recibir a nuestro bebe.
Después de eso cada quince minutos Pedro tenía un desmayo, mientras chequeábamos que estuviera vivo.
Ya que se había enamorado del piso de la sala de partos.
Cuenta Pedro: un rato más tarde ya me sentía mejor, y pude para con los desmayos.
Fue cuando me acerque a Pau besándola con mucho amor.
Mientras la ayuda a incorporarse para seguir pujando.
Medico: veo su cabecita, dale Paula un esfuerzo más y ya sale.
En ese momento Paula empujo con todas sus fuerzas.
Para que Luego la habitación se llenara con el hermoso llanto de nuestro bebe.
Medico: Los felicito, ya nació la nena.
mi princesita Olivia, había llegado y me sentía el hombre más feliz del mundo.
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